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Valle de la Alegría . . .
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El Valle de Lecrín
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En sus viajes hacia
el oeste de Granada en el siglo VII los árabes llegaron a un amplio y
fértil valle situado en una cuenca bordeada por montañas. El lugar tenía
todo lo que ellos apreciaban: buena tierra, ríos que discurrían libremente
y la protección natural de las sierras. Así pues, se quedaron allí. Cautivados
por su belleza, le dieron el nombre de El Valle de Lecrín (el Valle de
la Alegría). Esta tierra, que fue fruto de su inspiración y sustento de
sus vidas, y los diecisiete pueblos que fundaron, aún existen esperando
a que Vd. los descubra.
Las
cumbres nevadas de Sierra Nevada surgen airosas al este; las sierras
de Albuñuelas y de los Guájares son el límite al oeste. Al sur, la Sierra
de Lújar custodia el paso hacia el Mediterráneo. Entre estas montañas
se extiende una tierra suave de campos ondulados, ricos en naranjos
y limoneros, almendros, olivos y viñedos, encontrándose unos pueblos
por los que no pasa el tiempo, donde los rebaños son conducidos por
estrechas calles y una mula es aún el bien más preciado para el hombre.
Aunque anclado en lejanos tiempos, en realidad se encuentra a tan sólo
25 minutos de Granada y en dirección contraria, de la Costa Tropical .
A 40 minutos puede esquiar en Sierra Nevada. En menos de una hora están
los pueblos de La Alpujarra Alta. Es una situación espléndida.
Así que ¿por qué marcharse si puede encontrar
tanto aquí? Se pueden dar estupendos paseos por el campo.
Dar una vuelta por los huertos, visitar alguno de los castillos
árabes o hacer una excursión a las montañas. Uno
puede sentarse a la orilla del río y ver como pasa la vida
sin prisas. O parar en una polvorienta posada, repleta de campesinos
con callos en las manos, que empinan sus vasos llenos del vino
local, mientras mantienen una discusión sobre cual es la
mejor manera de plantar una calabaza. Como siempre, son esos pequeños
detalles que nos pasan desapercibidos los que dan vida a las vacaciones.
En este sentido El Valle no le decepcionará.
Un
poco de historia también . . .
Al salir de Granada se puede divisar por última vez
la ciudad desde el Suspiro del Moro antes de descender al Valle de Lecrín.
Es aquí donde Boabdil, el último rey nazarí, después de haber firmado
las Capitulaciones con los Reyes Católicos, dirigió por última vez la
vista a Granada y lloró por la pérdida de su querida ciudad. Se dice
que al verlo su madre le dijo: "Llora, llora como mujer lo que no supiste
defender como un hombre".
En los años siguientes, sobre todo durante el levantamiento de
los moriscos, se luchó por el Valle con uñas y dientes. Era la única
vía de acceso de la ciudad hacia el sur y el único punto de entrada
a La Alpujarra occidental (a través del famoso puente de Tablate que
era vital por su estratégico emplazamiento en el extremo sur del Valle).
Muchos pueblos fueron devastados y quedaron abandonados debido a las
masacres de ambos bandos en su lucha por la supremacía.
Aún
se conservan las ruinas de varios castillos y fortalezas árabes. Quizá
el más famoso sea el Castillo de Lecrín donde eran enterrados los reyes
árabes de Granada. Se cree que el último entierro fue el de Morayma,
la esposa de Boabdil, que murió en Cádiar poco antes de partir hacia
el exilio en África.
para un mapa detallado de Lecrín, pinchar
aquí
Al
sur de Granada . . .
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Valle de Lecrín
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